Es viernes, terminó la semana y me permito hablar de un tema totalmente controversial desde hace ya muchos años.
Bueno, primero que nada quiero partir diciendo que no soy católica y supongo que eso de inmediato podría justificarme (no digo que ese sea mi fundamento, ya que conozco católicos a favor de la homosexualidad).
Cuando era mas chica y veía en la calle caminando a dos hombres de la mano o a dos mujeres de la mano debo admitir que me sorprendía mucho, me sentía aveces incómoda si se estaban dando besos y hasta alguna vez podría atreverme a decir que me dio asco. Todo esto paso cuando era muy chica, hasta que fui creciendo y fui abriendo los ojos y dandome cuenta que al fin y al cabo como dice en el articulo primeor de la declaración universal de los derechos humanos: Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. No importa de donde provengamos, no importa a donde vayamos y no importa si quizás no queremos ir más allá: todos somos iguales y los homosexuales no son distintos, son solo personas comunes y corrientes que solo tienen distinta preferencia sexual.
Lamento profundamente que a todos (y diría que sobretodo en este país) nos hayan enseñado que lo perfecto y bueno era: mamá y papá que tienen hijos. La puta madre, NO tiene que ser así, los tiempos cambian así como las personas también.
Por otro lado hay mucha gente que apoya el movimiento homosexual pero, sin embargo, hay algo que me carga que hagan y es cuando dicen: “me encantan los homosexuales, ay, si son tan simpáticos” y yo creo que todos lo hemos hecho (incluyéndome) pero por favor eso suena tan discriminador como el hecho mismo de ser homofobico. TODOS somos iguales, por favor grabense eso, es tan estúpido que digan eso como que sigan “ay me encantan los heterosexuales, son tan tiernos”. Les aseguro que si dijera eso me mirarían como si estuviera loca, sin embargo, cuando gente lo dice sobre los gays todos aplauden.
En realidad este tema es muy difícil y lamentablemente siempre van a haber personas que no podrán comprender todo esto. Lo que espero es que a medida que pasan los años podamos ir abriendo nuestras mentes y que finalmente podamos realmente vivir en un país donde todos seamos iguales en dignidad de derechos.
Gracias por leer,
Vanessa.




